Abono con basura

El compostaje es una útil y ecológica forma de reducir la generación de residuos.

Bariloche produce diariamente, durante la temporada turística, aproximadamente 280 toneladas por día de basura. Prácticamente la mitad, es materia orgánica que en el vertedero genera gases que potencian el riesgo de incendio, pero que en los hogares puede transformarse en un excelente abono para las plantas y el jardín, a través de un simple proceso de compostaje que, si se respeta el procedimiento, no genera malos olores.

El compost mejora el suelo, provee nutrientes a las plantas y les otorga mayor resistencia ante plagas y enfermedades. Todo ello a un bajísimo costo, ya que es producto de la descomposición de distintos desechos orgánicos, ayudados por bacterias, hongos, lombrices e insectos. Es una fábrica de tierra fértil en el hogar.

Algunos simplemente disponen los restos en un pozo en el patio. Esto sirve para reducir la cantidad de basura que se saca a la calle, pero trae aparejado el inconveniente de la higiene del lugar, ya que se genera un ambiente ideal para ratones. Por eso es necesario un tacho -o similar- elevado del suelo. Para permitir la ventilación y evitar que se pudra, deben realizarse perforaciones en los costados y usar alguna malla o reja como fondo. Una buena idea es montar el tacho sobre ladrillos y taparlo con una madera para evitar el ecceso de agua y el acceso de pájaros.

En esa compostera, se irán tirando diariamente los residuos provenientes de la cocina, como restos de verdura, cáscaras de huevo, yerba, café, té; y los residuos del jardín, como pasto, ramas, yuyos, ceniza, aserrín. La capa de desechos, debe ser cubierta luego con una de tierra, removiendo periódicamente para airearla. Estos tachos tienen una capacidad superior a la original, ya que en el proceso de compostaje, los residuos se reducen aproximadamente al 30 por ciento.

Se recomienda evitar incorporar materia fecal, cárnicos y grasas -los primeros porque son patógenos y los segundos porque, que si bien se degradan, podrían generar mal olor. Por supuesto que tampoco deben depositarse allí productos que no sean biodegradables, como latas y plásticos.

Para que el proceso sea exitoso, debe mantenerse el ambiente húmedo y aireado. Añadir lombrices es una buena medida para acelerar los tiempos, que se estiman entre seis y ocho meses. El material resultante estará listo para ser reutilizado en el jardín.

*Las estadísticas pertenecen al Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos presentado por la Municipalidad ante la Secretaría de Turismo de la Nación.

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